El futuro de la población española

 

Introducción

Para comprender las características de la población en el futuro, habría que tener en consideración una serie de criterios que van desde los cambios en la estructura de edad hasta las posibles tendencias de la dinámica poblacional en lo que a movimiento vegetativo y movimiento migratorio se refieren.

De igual manera, en la medida que no se puede ver el futuro, muchas de las proyecciones que se proponen tienen un gran margen de error, dado que las condiciones socioeconómicas pueden variar según las características del futuro. De esta manera, el Instituto Nacional de Estadística (INE) realiza sus proyecciones de la población que residiría en España en los próximos 50 años teniendo en cuenta que se mantienen las tendencias y los comportamientos demográficos actualmente observados. Es decir, en caso de que la fecundidad, la mortalidad y las migraciones continuaran en la línea en la que están ahora.

Por lo tanto, según establece el INE, si se mantuvieran las tendencias demográficas actuales, España perderá algo más de medio millón de habitantes en los próximos 15 años y habrá más de 200.000 personas mayores de 100 años dentro de medio siglo. Desde esa valoración, la población centenaria pasará de las 16.460 personas que hay ahora a 222.104 dentro de 50 años. En apenas tres lustros, los que tienen 100 o más años se triplicarán, aumentando así los hogares de una sola persona. No obstante, pasemos a valorar los datos según parámetros demográficos.

NATALIDAD Y MORTALIDAD

Respecto a la natalidad, la proyección del INE extrapola a las próximas cuatro décadas el ligero aumento de la fecundidad que se ha producido en los últimos años (de 1,24 en 2001 a 1,36 en 2011) de forma que se colocaría, en el mejor de los casos, en torno a los 1,56 hijos por mujer en 2052, todavía muy lejos de la tasa de reemplazo (2,1 hijos por mujer), la cifra mínima necesaria para que una población no disminuya. Sin embargo, como se ha estudiado, la natalidad española está entre las más bajas dentro de la UE, con algunos países de Europa del Este por debajo según los datos de Eurostat, la oficina estadística de la UE. En realidad, en 2017, ningún país de la Unión llega a los 2,1 hijos por mujer, aunque Francia e Irlanda casi alcanzan esta cifra. Este es el gran problema que la política demográfica debe abordar y que conduce a Europa, y a España dentro de ella, al envejecimiento y al declive demográfico. Una política responsable debería plantearse medidas pro-natalistas como las que Francia ha implantado con éxito en las últimas décadas y que han conseguido un aumento importante de su natalidad. Nuestros sistemas de bienestar están más orientados a la atención a los ancianos y menos al cuidado de los niños. Como hemos dicho, la mayor parte del gasto sanitario se dedica a prolongar la vida de las personas más allá de los 70 años, mientras que no se invierte nada en promover que nazcan nuevos individuos.

Además, hay que tener en cuenta otros aspectos explicativos como la consolidación de la mujer en el mercado laboral, la legalización del aborto, el uso de métodos anticonceptivos y el cambio de mentalidad, que viene asociado al modelo de vida urbana en donde la concepción de un hijo o hija se asocia al gasto. Además, es preciso poner de relieve el cambio de mentalidad en relación a las aspiraciones de la mujer, menos preocupada en concebir un hijo o contraer matrimonio que en épocas pasadas, en una sociedad más heteropatriarcal. El retraso en la edad el matrimonio también ha traído consigo que la edad de concepción del primer hijo sea por encima de los 32 años, cuando en décadas pretéritas se situaba por debajo de los 26 años.  Según lo propuesto por el INE, la edad media de maternidad seguirá creciendo paulatinamente, hasta acercarse a los 33 años en 2060. El descenso en el número de nacimientos vendría determinado, sobre todo, por la reducción del número de mujeres en edad fértil. De hecho, el número de mujeres entre 15 y 49 años bajaría en 1,8 millones (un 16,6%) en 15 años, y en 3,5 millones en 50 años (un 32,7%)

Naturalmente la coyuntura económica es siempre decisiva para favorecer o complicar la natalidad, pues suele ser mayor cuando el ciclo es positivo (más seguridad, llegada de inmigrantes) que cuando es negativo. Por ese motivo España ocupaba en 2016 el puesto 203 de 252 Estados en cuando a su tasa de natalidad, presentando un pobre 9,2 por mil, que da pie a que el saldo vegetativo sea negativo.

Si no se desarrollan políticas pronatalistas o las condiciones socioeconómicas no mejoran, España se verá abocada a unos valores muy bajos. Si ocurre lo contrario, como ocurrió a principio de la década del 2000, las tasas de natalidad aumentarán gracias a un ascenso de la fecundidad.

Mortalidad.

Se entiende que la mortalidad el número de personas que fallecen en un año por cada 1000 individuos. En la actualidad España presenta unos valores de mortalidad muy bajos, por debajo o cercanos al 9 por mil, que es resultado de las condiciones socioeconómicas e higiénico-sanitarias que tiene el país. A este respecto, la seguridad social ha sido uno de los grandes motivos que explican el progresivo descenso de la mortalidad en España, pues ha pasado del 25 por mil durante la década de los 40 del siglo XX hasta el 15 por mil en 1980 o el 9 por mil actual, un valor propio de países muy desarrollados. Igualmente, el progresivo incremento de la esperanza de vida y el descenso de la mortalidad infantil permiten explicar las tendencias mencionadas, ofreciendo como resultado final una población con gran proporción de adultos que crece a un ritmo muy lento y que tiende al envejecimiento.

Los avances médicos y el desarrollo de la sociedad seguirán favoreciendo que la esperanza de vida aumente, especialmente en las mujeres, si bien es cierto que las principales causas de muerte estarán relacionadas con lo que popularmente constituyen las “tres Cs; coche, corazón y cáncer”. O dicho de otra manera, los accidentes automovilísticos, las enfermedades cardiovasculares y los tumores. De ese modo, las principales causas de muerte en 2015 fueron las enfermedades circulatorias (29,4% del total de muertes), seguidas de los tumores (26,4%) y las enfermedades respiratorias (12,3%).  Así, en el periodo 2016-2030 se llegarían a registrar casi seis millones y medio de defunciones, un 12,7% más que las observadas en los 15 años previos (2001-2015).

En el año 2031 se producirían 452.026 fallecimientos entre los residentes en España y en 2065 se llegaría a 595.979 defunciones (frente a los 420.018 del año 2015).

Sin embargo, como insistimos la esperanza de vida seguirá creciendo de forma continuada, siendo mayor en los efectivos femeninos. En el año 2065, la esperanza de vida al nacer sería de 88,6 años para los hombres y 91,6 años para las mujeres. En cuanto a la esperanza de vida a partir de los 67 años, sería 23,4 años y 26,4 años para hombres y mujeres respectivamente.

Saldo migratorio.

En cuanto a las migraciones (inmigración y emigración), la proyección del INE extrapola a las próximas cuatro décadas las cifras del período 2010-2011, desglosándolas por orígenes. No obstante, es preciso tener en cuenta que el comportamiento de la migración es mucho más sensible a los cambios económicos que otras variables demográficas y puede preverse una mayor entrada migratoria cuando la situación económica mejore. De hecho, en el contexto de crisis económica, a partir de 2008, el saldo migratorio fue negativo, alcanzando su máximo en 2013, con un saldo negativo de -251.531 personas y un récord de más de medio millón de emigrantes. Sin embargo, recientemente parece que la dinámica está cambiando, volviendo a presentar una balanza positiva.

Por su parte, la proyección para el conjunto del periodo 2016-2065 se realiza bajo las hipótesis de un flujo inmigratorio constante y una propensión de la población a emigrar al extranjero, por edades, también constante, ambos sostenidos en su nivel previsto para 2015 según los datos de la Estadística de Migraciones.

Si así fuera, España ganaría casi 115.000 habitantes hasta el año 2020 en sus intercambios de población con el extranjero. Esta tendencia se reforzaría en años sucesivos, obteniéndose así una ganancia neta de población debida a migraciones de casi 3,1 millones de personas en los 50 próximos años.

Finalmente, en lo que se refiere a la distribución de la población por Comunidades Autónomas, según la estimación planteada la pérdida de población se extendería a casi todo el territorio nacional en los próximos 15 años. Los mayores descensos relativos se prevén que se registrarían en Principado de Asturias (–11,1%), Castilla y León (–10,7%) y Galicia (–8,5%).

Por el contrario, la población sólo aumentaría en Región de Murcia, Comunidad de Madrid, Canarias, Illes Balears, Cataluña y en las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla.

ESTRUCTURA DE LA POBLACIÓN

Edad y género.

En la actualidad, la población en España por grupos de edad se distribuye de la siguiente manera: el 15,9 % de la población española es menor de 16 años, el 37,3 % tiene entre 16 y 44 años, el 28 % entre 45 y 64 y el 18,8 % tiene 65 o más años. O, dicho de otra manera, el grupo de adultos entre 16 y 64 años es de 67% y el de mayores de 64 es poco más del 18%. Por su parte, llama la atención que mientras que sólo el 35,3 % de los españoles tiene entre 16 y 44, en el caso de los extranjeros el porcentaje se eleva hasta el 56 %. Es decir: la población extranjera instalada en España es más joven que la de origen español.

En la distribución por sexos hallamos que hay una sex ratio femenina, aunque los valores están bastante igualados, en la medida la división de la población española por sexos arroja un ligero desequilibrio: 49 % de hombres y un 51 % de mujeres.  Asimismo, esta diferencia entre ambos sexos se puede comprobar también con un porcentaje positivo de hombres en el grupo de jóvenes y hasta los 55 años, mientras que a partir de esa edad en adelante el porcentaje de mujeres aumenta considerablemente, consecuencia de su mayor esperanza de vida.

Finalmente, la simulación realizada por el INE muestra también la intensidad del proceso de envejecimiento de la población residente en España. De mantenerse la situación demográfica de la actualidad, la pérdida de población se concentraría en el tramo de edad entre 30 y 49 años, que se reduciría en 4,2 millones de personas en los 15 próximos años (un 28,5% menos) y en 6,0 millones hasta 2066 (un 40,1% menos).

Además, el descenso de la natalidad provocaría que en 2031 habría unos 1.210.000 niños menores de 10 años menos que en la actualidad (un 25,9%) y 1,7 millones menos en 50 años (un 35,3% inferior). Por el contrario, la población se incrementaría en la mitad superior de la pirámide de población. De hecho, todos los grupos de edad a partir de los 70 años experimentarían un crecimiento de efectivos.

Dentro de 13 años en España residirían 11,7 millones de personas mayores de 64 años, tres millones más que en la actualidad (un 34,8%). Y esta cifra se incrementaría hasta 14,2 millones de personas (un 63,1% más) en 50 años.

Si observamos los grupos de edad quinquenales, el más numeroso en la actualidad es el de 40 a 44 años. Pero esto cambiará tanto en 2031 como en 2066, cuando el grupo con más efectivos sería el de 55 a 59 años.

Las personas mayores van ganando posiciones en la pirámide de población española. Las proyecciones que ha realizado el Instituto Nacional de Estadística (INE) calculan que los mayores de 65 años, que actualmente representan el 18,7% de todos los habitantes, alcanzarán el 25,6% en 2031 y el 34,6% en 2066.

Conclusiones finales

Esta proyección demográfica, como todas, es el resultado de extrapolar hacia el futuro los comportamientos del presente. Lo que dice en definitiva es: si la natalidad, la migración y la mortalidad mantienen las mismas tendencias de evolución de los últimos años, vamos hacia un desastre demográfico, sin suficiente población en edad laboral (16-64 años) para sostener las pensiones de los jubilados. El ejercicio es técnicamente impecable, pero debe entenderse como lo que es, recordando que estas extrapolaciones no tienen en cuenta las variaciones del entorno económico en el futuro, ni los cambios normativos (por ejemplo, un aumento en la edad de jubilación) y que, en consecuencia, su capacidad predictiva a largo plazo no es perfecta.  No obstante, si se podrían señalar una serie de conclusiones que a modo de resumen se indican en los siguientes guiones:

  • España perderá algo más de medio millón de habitantes en los próximos años y 5,4 millones hasta 2066, situándola en torno a los 41 millones. Si no se dan las condiciones actuales y existe una política pronatalista o una oleada migratoria, podría cambiar dicha tendencia o ralentizarse el proceso.
  • La natalidad bajará o aumentará ligeramente, con valores por encima del 10 por mil.
  • La mortalidad subirá, también ligeramente, como consecuencia de la mayor proporción de población anciana.
  • El saldo vegetativo será negativo. La reducción de la población residente se debería, principalmente, al progresivo aumento de las defunciones y a la disminución de los nacimientos, fenómeno que sería especialmente acusado a partir del año 2040. Se produciría así un saldo vegetativo negativo en todos los años de la proyección, lo que supondría una disminución total de casi ocho millones y medio de personas en los 50 años proyectados
  • El saldo migratorio será positivo. España ganaría casi 115.000 habitantes hasta el año 2020 en sus intercambios de población con el extranjero. Esta tendencia se reforzaría en años sucesivos, obteniéndose así una ganancia neta de población debida a migraciones de casi 3,1 millones de personas en los 50 próximos años.
  • Se elevaría la tasa de dependencia. De seguir como hasta ahora parece claro que la tasa de dependencia se elevará del 53% actual hasta el 92% en 2051. Ahora, por cada 100 personas en edad de trabajar tenemos a 53 que no lo están. Es decir, dos personas tienen que ganarse el sustento para mantenerse a sí mismas y a otra más que o bien es menor de 16 años o es mayor de 65 años. En apenas 35 años la situación cambiará y, por cada persona en edad de trabajar, habrá otra que no lo estará. Esta circunstancia entraña un gran problema social en el país.
  • Aumentará el número de población anciana, con más de 200.000 personas por encima de los 100 años para el año 2066.
  • Aumentarán los hogares solitarios. El número de aquellos en los que vive una sola persona se incrementará un 20% en los próximos 15 años al tiempo que crecerán en casi un millón de personas todos los hogares. En 2031 habrá más de 5,5 millones de hogares unipersonales, lo que supondría el 28,6% del total.

Las emigraciones en España a partir de la crisis de 2008

Desde finales de los años 90 España ha vivido cambios muy importantes en los movimientos migratorios que le afectan. Vamos a analizar las migraciones interiores y exteriores. En estas últimas hablaremos de la importancia de la emigración española y del fenómeno inmigratorio en España.

LAS MIGRACIONES INTERIORES RECIENTES

Ya desde mediados de la década de 1980 las migraciones interiores alcanzan cifras muy elevadas, que responden a un modelo migratorio diferente al del éxodo rural de décadas anteriores. Ahora las motivaciones van a ser más variadas (laborales, residenciales, retorno al lugar de procedencia, estudio, ocio) y los protagonistas más diversos (en edad, nivel de formación y nacionalidad). Además las corrientes migratorias van a ser pluridireccionales, con mayor diversidad de orígenes y de destinos.

En la actualidad las diferentes corrientes migratorias según sus motivaciones son:

– Migraciones laborales de adultos jóvenes a municipios urbanos medios o pequeños o incluso rurales, de su región o provincia, que acrecientan los desequilibrios demográficos y económicos.

 – Migraciones residenciales de jóvenes o adultos jóvenes, sobre todo intraurbanas o a provincias vecinas, que sobreenvejecen las áreas urbanas centrales emisoras y rururbanizan las periferias receptoras.

– Movimientos habituales o pendulares por motivos de trabajo o estudio (de corta distancia), que aumentan el tráfico, y de ocio (fin de semana y turismo) que dinamizan la economía de la zona receptora.

En cuanto al flujo de las migraciones (lugares de origen y destino) también se han producido cambios:

– Las migraciones hacia las provincias de otras regiones pierden peso y originan diferentes saldos migratorios: saldos positivos en las provincias más dinámicas y otras cercanas a estas; saldos negativos en las provincias de tradición emigratoria y algunas tradicionalmente inmigratorias que han trasladado actividades y población a las limítrofes; y saldos alternativamente positivos y negativos en las provincias más afectadas por los cambios de coyuntura económica.

 – Las migraciones entre las provincias de la propia región o entre municipios de la propia provincia han crecido por la creación de centros de actividad por el desarrollo de las competencias autonómicas y por las políticas de desarrollo regional y rural, y por la existencia de desigualdades económicas intraprovinciales.

– Las migraciones entre municipios han cambiado: saldo positivo en los municipios del entorno de las grandes ciudades y las capitales provinciales, saldo negativo o reducción del saldo positivo de los grandes municipios urbanos y las capitales provinciales y saldo negativo de los municipios pequeños más aislados y deprimidos.

 LAS MIGRACIONES EXTERIORES RECIENTES

 Migraciones exteriores desde finales de los años 90 hasta la crisis de 2008

 Aunque vamos a analizar la emigración y la inmigración, este último fenómeno es el gran protagonista del período.

La emigración

En este periodo la emigración exterior tiene un volumen reducido por la mejora del nivel de vida. Sus motivaciones son laborales (búsqueda de trabajo o traslado por la internacionalización de empresas); la realización de estudios y la mejora de la formación. Esta última motivación fue lo que provocó desde 2004 un aumento continuado de la emigración española.

 La inmigración

Desde finales de los 90 España se convirtió en un país de inmigración. Pasando de 500.000 a 5,3 millones de inmigrantes en 2008. Este crecimiento de la población extranjera residente fue por la necesidad de mano de obra, la regularización de personas sin permiso de residencia, el reagrupamiento familiar, el que España funcionara como puerta de entrada a Europa, los lazos histórico-culturales con Latinoamérica y la bondad del clima mediterráneo. Si analizamos las características de los inmigrantes vemos que hay una gran variedad de situaciones legales: extranjeros nacionalizados, inmigrantes con perimo de residencia y los que no tienen permiso de residencia, más difíciles de contabilizar, cifrados en unos 500.000.

El perfil de los inmigrantes varía según su procedencia:

– Los inmigrantes europeos proceden en su mayoría de la UE: jubilados con un nivel de vida medio-alto, sobre todo británicos y alemanes; y adultos de países con peores condiciones de vida para trabajar o establecer negocios. – Los inmigrantes extracomunitarios proceden de África (Marruecos), Iberoamérica (Ecuador y Colombia) y Asia (China y Pakistán): jóvenes con motivación económica o política que realizarán trabajos de baja cualificación.

El destino principal de los inmigrantes son las comunidades autónomas con grandes centros urbanos y de servicios: Cataluña, Madrid, Comunidad Valenciana y Andalucía, seguidas de Canarias, Murcia y Baleares; aunque su saturación está provocando su desvío hacia el interior y la zona cantábrica.

 La inmigración ha tenido una serie de consecuencias en España: influyó en el crecimiento poblacional de España evitando el decrecimiento poblacional desde la década de 1990 hasta el estallido de la crisis, aportó población activa, desempeñó las tareas más duras y peor remuneradas, contribuyó al crecimiento del PIB, aportando dinero a las arcas públicas, aliviando la carga del gasto en pensiones y permitiendo incrementar la tasa de actividad de las familias españolas. Pero a nivel económico también tuvo efectos negativos, como la pérdida de competitividad, la presión a la baja sobre los salarios y el aumento del déficit exterior (remesas enviadas a sus países de origen y el consumo de productos extranjeros). Por su parte, las consecuencias sociales han sido negativas pues han aumentado las actitudes xenófobas o racistas, muchos de ellos tienen malas condiciones laborales y de vida, y tienen dificultades de integración por las diferencias culturales, lingüísticas y religiosas.

Efectos de la crisis de 2008 en los movimientos migratorios

La crisis obligó a extranjeros y a españoles que se quedaron sin trabajo o que vieron frustradas sus expectativas vitales y laborales a buscarse un futuro en otros países. 2009 fue el primer año en el que se empezaron a notar los efectos combinados de un paro desbocado, el desplome del sector de la construcción y el final del crédito fácil. Por ello, en estos últimos años se ha producido una salida masiva de extranjeros residentes en España debido a que los niveles de paro entre ellos son mayores que entre los españoles.

Por otra parte, el desempleo entre los inmigrantes se traduce en peores condiciones de vida que las producidas por el paro entre los autóctonos: solo una pequeña parte de los inmigrantes en desempleo ha cotizado a la Seguridad Social el tiempo suficiente como para tener derecho a cobrar el subsidio de desempleo y pocos inmigrantes cuentan en España con una red familiar con ingresos suficientes para poder ofrecerles apoyo. Pero también la cifra de residentes españoles en el extranjero no ha parado de crecer durante los ocho últimos años hasta situarse en 2,4 millones según los últimos datos oficiales, lo que supone el nivel más elevado de la serie histórica. Pero, según el propio INE, estos datos infrarrepresentan la realidad, porque los registros estadísticos (el Padrón y el Padrón de Españoles Residentes en el Extranjero) no reflejan el movimiento de salida en su magnitud real ya que los españoles que emigran tienen pocos incentivos para darse de baja en el Padrón en España o para darse de alta en el Consulado del país de destino.

 Estos datos incluyen también a todos aquellos extranjeros que han logrado la nacionalidad española, que llegaron durante los años de bonanza económica. De hecho, un 67% de los españoles en el extranjero son nacionalizados. En su mayoría han regresado a sus países de origen, fundamentalmente algún país americano (45% del total) como Argentina o Venezuela.

Para los nacidos en España que han emigrado en estos años el destino favorito ha sido la Unión Europea, ya que más de la mitad reside en la actualidad en algún país de ella. Los favoritos son Francia, Alemania y Reino Unido (en este último caso no aparece en los primeros puestos en las cifras oficiales, aunque según fuentes británicas son el destino preferido de los emigrantes españoles).

No hay cifras oficiales fiables sobre nivel de formación, pero sabiendo que la tendencia a emigrar generalmente aumenta con el nivel de instrucción, es de suponer que la mayoría de la emigración española reciente esté compuesta por emigración cualificada, sobre todo de universitarios. Ello supondría una “fuga de cerebros” para el país. Son los profesionales españoles de las áreas de sanidad (preferentemente médicos, enfermeros y fisioterapeutas), arquitectura e ingeniería (principalmente ingenieros superiores industriales, mecánicos, electrónicos, aeronáuticos, informáticos, de obras públicas, especialistas en TIC) los que están experimentando una mayor demanda internacional.

A ellos habría que añadir los perfiles científicos e investigadores que, con una trayectoria emigratoria más antigua, continúan su éxodo profesional en mayor número en la actualidad. Entre las necesidades no satisfechas, las más relevantes observables en el caso español son la necesidad de un puesto de trabajo, un mayor salario o la expectativa del desarrollo de una carrera profesional estable. En el caso de los científicos e investigadores se suman cuestiones relativas al mayor reconocimiento social o mayores oportunidades de formación.

Consecuencias de los saldos migratorios negativos.

En primer lugar, hay que precisar que una gran parte de las personas que hoy salen del territorio español coinciden con los que fueron protagonistas de los movimientos migratorios de entrada, ahora afectados por la difícil situación económica española y la ola de crecimiento por la que atraviesan otras zonas del mundo.

 Las consecuencias positivas de estos saldos migratorios negativos son varias. De forma inmediata se reduce la demanda de empleo y del pago de prestaciones. A medio plazo esas experiencias fuera de nuestras fronteras pueden ser enriquecedoras en términos de aprendizaje y de establecimiento de redes, que en definitiva benefician a sus protagonistas y al país en conjunto. Por otro lado, cabe destacar el importante papel que la diáspora puede ir adquiriendo por sus contribuciones financieras en el mejor desarrollo del país, tanto si se produce un retorno al país de origen, como contribuyendo al desarrollo desde el exterior.

Pero conviene mencionar como consecuencia negativa la migración de profesionales cualificados que puede llegar a descapitalizar de profesionales áreas clave de la economía, lo que supondría una pérdida en términos de desarrollo para el país. De hecho, el saldo migratorio negativo es el principal responsable de que España tenga un crecimiento real negativo desde 2012. No obstante, hay que destacar que el saldo migratorio ha vuelto a ser positivo desde 2016

 Si tenemos en cuenta que el proceso emigratorio está afectando sobre todo a jóvenes y adultos jóvenes en edad de procrear, nos encontramos que se reducirá más la natalidad, y por este doble motivo la estructura por edad del país sufrirá un cambio significativo, pues el proceso de envejecimiento de la población se acentuará.

Esta tendencia no remitirá en tanto no cambie significativamente la coyuntura económica que desde hace unos años marca la realidad nacional con altas tasas de desempleo (disparadas en determinados sectores profesionales y en los grupos de edad más jóvenes); ajustes presupuestarios que dejan escaso margen a la inversión en ciencia, educación e investigación; y escasas previsiones de recuperación del empleo estable y de calidad.

ENLACE CON LA PRESENTACIÓN:

Demografía. Las emigraciones españolas desde 2008

 

 

 

 

 

 

 

LOS RECURSOS HÍDRICOS DE CANARIAS

RECURSOS HÍDRICOS EN CANARIAS

EMBALSE

  1. INTRODUCCIÓN

La problemática del agua en Canarias no puede separarse de la escasez de recursos naturales, fragilidad medioambiental, impacto de actividades económicas y la elevada densidad de población.

A lo largo de la historia de las Islas Canarias el agua ha condicionado la fijación y el desarrollo de la población, pero nunca de la misma forma ni en el mismo grado.

Hasta la primera mitad del siglo XX el hombre dependía del ciclo del agua, pero el desarrollo económico ha conducido a la sobreexplotación y contaminación de los recursos naturales. La consecuencia es la degradación de las disponibilidades hídricas existentes y la escasez.

El agua se convierte de esta manera en un recurso estratégico controlado por unos pocos y también en una mercancía por la que se paga cada vez más un precio más elevado.

La introducción de técnicas para la obtención del recurso ha provocado una mayor independencia del hombre respecto al ciclo natural del agua, mercantilizando y privatizando un recurso que históricamente fue público.

Las islas han sido pioneras en la instalación de nuevas técnicas con la construcción primero, de pozos y galerías, luego en reutilización y por último desalación, como resultado de la sobreexplotación de acuíferos y la implantación de actividades económicas como el turismo y la agricultura de exportación, altamente consumidoras del recurso hídrico.

Los recursos hídricos de que disponemos en Canarias son de tres tipos: las aguas superficiales, las aguas subterráneas y las aguas de producción industrial.

Las aguas superficiales son las procedentes de las precipitaciones. Cuando llueve, el agua corre por los barrancos hacia el mar. Una parte se recoge en presas, estanques y otros depósitos.

En Canarias, a causa de la pequeñez de su territorio y de la escasez de lluvias, no existen ríos. Son muy pocos los cauces que llevan agua todo el año, como el arroyo de Taburiente en La Palma, el barranco del Infierno en Tenerife, el barranco de la Mina en Gran Canaria y el arroyo del Cedro en La Gomera.

Las islas de Gran Canaria y La Gomera son las que disponen de mayor capacidad de agua embalsada, porque sus suelos son más impermeables. Otras islas, como Tenerife y El Hierro, debido a las pronunciadas pendientes y a la permeabilidad de los terrenos, presentan muchas dificultades para la construcción de presas.

El agua embalsada tiene una gran importancia económica para algunas zonas agrícolas, cuyas cosechas dependen de que las lluvias hagan correr los barrancos y llenen las presas.

Las aguas subterráneas proceden de los acuíferos, y pueden salir al exterior de forma natural, por los nacientes, o de forma artificial por galerías y pozos. Podemos considerar que cada isla constituye un acuífero único e independiente de los del resto de las islas.

El agua de los acuíferos constituye una reserva que no es inagotable. Se recargan con la infiltración del agua de lluvia, pero si se extrae más de la que se infiltra, se sobreexplota el acuífero, por lo que la reserva disminuye y el agua extraída baja en cantidad y calidad.

En Canarias, los acuíferos han estado sobreexplotados, por lo que el nivel freático ha descendido. Como resultado, se han secado numerosos nacientes, los pozos y galerías han debido ahondarse más y ha aumentado el peligro de desertización.

Actualmente, la producción industrial de agua abre nuevas posibilidades para la conservación de la reserva del subsuelo, porque las necesidades derivadas del aumento de población y del desarrollo económico podrán ser atendidas sin necesidad de aumentar las extracciones. Incluso se podrá utilizar el agua de las desaladoras y depuradoras para recargar los acuíferos, lo que supondría un beneficio enorme para nuestro medio ambiente.

  1. CICLO HIDROLÓGICO EN LAS ISLAS CANARIAS

Por su latitud a Canarias le corresponde un clima seco y cálido. Esta caracterización está modificada por diversos factores, entre los que destaca la presencia de los vientos alisios, que con una dirección predominante del NE y debido a su recorrido oceánico transportan sobre las islas masas de aire húmedas y templadas. Dichas masas de aire, al chocar con la vertiente norte de las islas de mayor relieve dan lugar al mar de nubes por condensación de la humedad atmosférica. El relieve, y sobre todo la cubierta vegetal retienen el agua de estas nubes dando lugar al fenómeno de lluvia horizontal en altitudes que van de los 600 a los 1600 metros.

La Lluvia Horizontal es un fenómeno natural propio de bosques nublados presentes en zonas de gran altitud. Éste es producto del choque constante de nubes bajas o bruma con la vegetación presente en estas áreas

Esto ocasiona que las plantas condensen la humedad del ambiente formando gotas de agua, las cuales se precipitan engrosando los caudales de aguas subterráneas, ríos y arroyos.

El otro volumen de agua que cae por precipitación en el archipiélago proviene de las borrascas y frentes procedentes de altas altitudes.

El régimen pluviométrico de una isla dependerá de su lejanía de África y de su altitud. Dentro de cada isla la pluviosidad de una comarca dependerá de su orientación y altitud.

Las diferencias pluviométricas entre islas son importantes. La Palma es la isla más húmeda (740 mm/año) y Lanzarote y Fuerteventura extremadamente secas (< 150 mm/año)

En cuanto al sustrato geológico de Canarias, es por lo general muy heterogéneo y variable. La mezcla de numerosas coladas de naturaleza y características distintas, las frecuentes intercalaciones de depósitos piroclásticos, la existencia de diques, … complican las cualidades del subsuelo, por lo que resulta casi imposible suponerle un comportamiento predeterminado frente a la circulación de las aguas. Este comportamiento lo definen dos propiedades:

– permeabilidad: cualidad de los terrenos que expresa la facilidad con que dejan pasar el agua a su través debido a fisuras y grietas.

– porosidad: capacidad para almacenar agua en su interior, pero los poros deben estar intercomunicados de modo que el agua pueda penetrar en la roca y salir de ella.

Los terrenos del archipiélago son por lo general permeables, por lo que el subsuelo suele almacenar agua con facilidad.

El balance hidrológico de Canarias se puede resumir de la siguiente manera:

– La mayor parte de las precipitaciones vuelve a la atmósfera por efecto de la evapotranspiración.

– La permeabilidad de los terrenos facilita la infiltración del agua del subsuelo, de modo que la escorrentía subterránea predomina sobre la superficial.

– La escorrentía superficial es esporádica y de muy irregular presentación.

III. FORMAS DE APROVECHAMIENTO DE LOS RECURSOS HÍDRICOS

Las formas usadas en Canarias para captar o retener agua han sido muy diversas. Los más importantes son manantiales pozos y galerías, y desde hace algunas décadas se han implantado la desalación y la depuración.

  1. a) Manantiales:

Afloran en superficie de terrenos impermeables. En el año 1900 suponían casi el total de los caudales disponibles, pero actualmente y debido a la sobreexplotación del acuífero, muchos han desaparecido o disminuido sus caudales. Sólo quedan manantiales en aquellos lugares menos castigados por las galerías: Marcos y Cordero, El Cedro, Bco. del Infierno, Bco. de Azuaje, …

Los manantiales de las islas han quedado reducidos al 25% de los caudales que existían en las primeras décadas del siglo XX.

  1. b) Embalses y presas:

Forma de aprovechamiento de la escorrentía superficial.

Cronológicamente se pueden distinguir varias etapas:

A principios de siglo XX se construyen presas en macizos antiguos como Pinto en Arucas y Tahodio en Tenerife. Son presas de carácter artesanal llevadas a cabo con cal y piedra seca. En otros lugares se construyeron charcas de barro en suelos arcillosos.

Un segundo periodo tiene lugar durante el régimen franquista. En estos años se construyen grandes obras de ingeniería destacando las de la mitad nororiental de Gran Canaria y Bco. de La Aldea, las más importantes por su capacidad de almacenamiento.

En los años 80 el Cabildo de Tenerife lleva a cabo un nuevo sistema de balsas con superficies cubiertas con materiales sintéticos impermeables para llenarlas con las aguas sobrantes del invierno.

En la historia reciente de la construcción de las presas existen dos factores limitativos de carácter físico, por un lado, las pendientes elevadas de los cauces de los barrancos originan altos costos para el cerramiento de los mismos y por otro, en zonas áridas tienen lugar procesos de aterramiento de las presas en cortos periodos de tiempo.

Hoy por hoy, estas aguas apenas suponen poco más del 5% del volumen de los recursos hídricos de Canarias.

  1. c) Pozos:

Perforación vertical de forma cilíndrica y de diámetro mucho menor que la profundidad. Es el sistema de captación más extendido.

Los pozos representan el tipo de captación más importante del archipiélago (más de 6000) y el más significativo por los caudales alumbrados. Se localizan en todas las islas.

La captación de agua por el sistema de pozos ha experimentado una evolución significativa como resultado de los avances tecnológicos, tanto en los sistemas de perforación como en los de bombeo.

El periodo de máxima actividad perforadora se desarrolla a partir de la década de los 60, a partir del cual es posible aplicar innovaciones en materia tecnológica. La mayor parte de los pozos de las islas se ubican en plataformas costeras (excepto GC y FU). Esto ha generado problemas serios de contaminación que tienen un doble origen:

-En primer lugar por intrusión marina, lo que provoca la extracción de aguas con gran contenido en sales.

– En segundo lugar, por contaminación del agua por actividades humanas como la agricultura y los RSU (residuo sólidos urbanos).

A pesar de que los caudales de los pozos han ido amentando en los últimos años, no ocurre lo mismo con la calidad del agua, que empeora de manera alarmante.

  1. d) Galerías:

 Excavación en forma de túnel con paredes filtrantes y sentido ascendente con el avance. Su objetivo es actuar como salida fácil del agua cuando la perforación alcanza el acuífero.

Las galerías presentan la ventaja de producir agua del subsuelo por gravedad, sin consumo energético. La mayor parte de ellas se encuentran en zonas altas y despobladas, por lo que la calidad de las aguas es mayor al no existir problemas de contaminación por actividades antropogénicas.

Las galerías son todavía una fuente destacada de producción de agua en La Palma, Gran Canaria y Tenerife. Existen aproximadamente 1600 galerías con más de 2000 Km perforados.

Desde que comenzaron a perforarse a fines del siglo XIX han pasado por varias etapas. El periodo de máximo desarrollo del proceso de perforación y de aumento de los caudales tuvo lugar entre 1940 y 1960, coincidiendo con la gran expansión de la agricultura de exportación. A partir de los años 70, a pesar del aumento de longitud perforada, comienza el descenso de la producción de agua.

Actualmente este subsector de la producción de agua atraviesa importantes

problemas:

– disminución de los caudales por sobreexplotación

– descapitalización no sólo en lo referente a nuevas perforaciones, sino también por lo que se refiere al mantenimiento de las existentes.

Esto, unido al trabajo y riesgo hace que estas inversiones no sean rentables.

  1. AGUAS DE PRODUCCIÓN INDUSTRIAL

Desaladoras y depuradoras son los dos tipos de instalaciones de producción industrial de agua. Las desaladoras separan el exceso de sales del agua del mar o de aguas salobres, convirtiéndolas en potables. Las depuradoras limpian las aguas residuales de los elementos contaminantes que contienen y las convierten en aptas para su reutilización en algunos usos, como el riego.

Canarias fue una de las primeras regiones del mundo en aplicar la tecnología a la producción de agua, debido a que ha sido muy castigada por la escasez, especialmente las islas orientales. En la actualidad, el consumo de aguas desaladas y depuradas va en constante aumento en nuestras islas.

Aunque al principio era muy caro producir esta agua, hoy en día, con las modernas desaladoras de ósmosis inversa, el precio por metro cúbico ha bajado muchísimo. La producción industrial de agua será muy beneficiosa para el medio ambiente, ya que permitirá evitar la sobreexplotación de los acuíferos. De todos modos, hay que tener en cuenta que producir agua consume energía y nos hace más dependientes del petróleo.

La desalación es el proceso de separación de minerales disueltos (sales) de aguas salobres o de mar para convertirlas en aguas adecuadas para consumo humano, uso industrial o riegos. La necesidad de utilización de los procesos de desalación ha ido creciendo a medida que en algunas zonas del mundo se han hecho insuficientes los suministros de agua dulce.

Hay varios tipos de procesos de desalación en uso hoy día, y se pueden clasificar de forma amplia en procesos de destilación (evaporación) o de membranas. La elección del proceso viene determinada por la química y las condiciones físicas del agua de alimentación sin tratar, por la producción necesaria y por la fuente de energía disponible para impulsar la planta de desalación.

Los costos de tratamiento por unidad de agua producida varían ampliamente, y dependen del tipo de agua (salobre/mar) y la cantidad de energía necesaria.

  1. EL CONSUMO DE AGUA POR SECTORES

Los porcentajes de agua que se destinan a los diferentes usos en Canarias son

los siguientes:

  • Uso agrícola 58%
  • Uso urbano 29%
  • Uso turístico 11%
  • Uso industrial 2%

Comprobamos que el mayor porcentaje del agua consumida se destina a uso agrícola, y el menor al industrial.

Si nos detenemos a estudiar estos usos isla por isla, observaremos importantísimas diferencias entre unas y otras. Por ejemplo, veremos que La Palma destina a uso agrícola casi un 89 % del agua consumida, mientras que Lanzarote tan sólo el 24%.

El sector con más posibilidades de ahorrar agua es el agrícola, modernizando los sistemas de riego mediante la extensión de la aspersión y el riego por goteo. También la reutilización de agua depurada para el riego de los campos abre grandes posibilidades de ahorro.

En los sectores urbano y turístico también existen posibilidades de ahorro de agua: consisten en la depuración del agua consumida y en el uso de agua depurada para el riego de las zonas ajardinadas.

Los métodos de riego

Los métodos de riego tienen una gran importancia, porque el uso de las técnicas modernas permite ahorrar gran cantidad de agua.

Para comprobarlo, vamos a fijarnos en los siguientes datos:

Con el riego a manta, que es el riego tradicional, se aprovecha únicamente el 30% del volumen gastado.

El riego por aspersión permite un ahorro del 70% con respecto al riego a manta.

Mediante el riego por goteo el ahorro es aún mayor: un 90% con respecto al riego a manta.

Estos datos demuestran que las inversiones que se realicen en modernizar los sistemas de riego son ampliamente compensados por el ahorro que se obtiene. Estas inversiones producen un beneficio económico a los agricultores al mismo tiempo que ayudan a conservar el medio ambiente.

  1. LA LEY DE AGUAS

Los recursos hídricos de las islas están regulados legalmente por la Ley de Aguas de Canarias, de 26 de julio de 1990.

El agua en Canarias es un recurso escaso protegido por la Ley. Esta Ley establece en su preámbulo que su objeto “es la subordinación de todas las aguas al interés general, sobre la base de que se trata de un recurso que debe estar disponible en la cantidad y calidad necesarias, en el marco del respeto al medio ambiente de las islas”.

VII. LOS PLANES HIDROLÓGICOS

La Ley de Aguas de Canarias, de 1990, dicta que la Administración es la encargada de evaluar los recursos y necesidades, para planificar las actuaciones hidrológicas necesarias.

En cumplimiento de esta Ley, cada isla cuenta con un Consejo Insular de Aguas, cuyo presidente es el del Cabildo Insular correspondiente. Cada Consejo Insular de Aguas está encargado de elaborar el Plan Hidrológico Insular de su isla.

El Gobierno de Canarias es el encargado por la Ley de aprobar los Planes Hidrológicos Insulares, así como de elaborar y aprobar el Plan Hidrológico Regional.

El Plan Hidrológico Insular es el instrumento básico de la planificación hidrológica, destinado a conseguir la mejor satisfacción de las demandas de agua y a racionalizar el empleo de los recursos hidráulicos de la isla, protegiendo su calidad y economizándolos en armonía con el medio ambiente y los demás recursos.

Los Consejos Insulares de Aguas son los equivalentes a las Confederaciones Hidrográficas del territorio peninsular de España.

La demanda de agua en Canarias ha aumentado constantemente, debido al incremento de la superficie dedicada a cultivos de regadío, al crecimiento turístico, urbano e industrial.

Para satisfacer la creciente demanda se ha extraído agua del subsuelo en exceso.

Como consecuencia, muchos nacientes se secaron y el agua de las galerías y pozos cada vez disminuía más en cantidad y calidad. El territorio de las islas está expuesto a un grave peligro de desertización.

Por eso, las iniciativas para el desarrollo económico deben ser evaluadas cuidadosamente, con el objeto de que el aumento de las necesidades de agua no suponga comprometer la conservación del medio ambiente. El desarrollo de las islas debe ser un desarrollo sostenible, es decir, un desarrollo compatible con la conservación del medio ambiente.

Tenemos el caso de los proyectos de construcción de campos de golf en las islas con objeto de aumentar la oferta destinada al turismo de calidad. Los campos de golf consumen gran cantidad de agua y de territorio, por lo que es necesario evaluar el impacto ambiental que tienen estos proyectos y, si se realizan, prever las actuaciones hidrológicas necesarias, utilizando agua de depuradoras o desaladoras.

Los perjuicios al medio ambiente que se producen debido a la ejecución de un proyecto de obras. Antes de ejecutar una obra importante debe realizarse un estudio de impacto ambiental. Los barrancos de nuestras islas contienen valiosos tesoros de flora y fauna. El agua que corre por ellos es fundamental para la conservación de nuestras especies vegetales y animales.

PDF con imágenes en el siguiente enlace:

Los recursos hídricos en Canarias