COMENTARIO PARQUE NACIONAL DEL TEIDE

 

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DESCRIPCIÓN

Nos encontramos ante una imagen que a todas luces se corresponde con un paisaje natural, dado que son los elementos naturales los que predominan en la misma. Igualmente, se comprueba que se trata de un entorno de montaña al valorar la presencia del relieve y las formaciones vegetales. En ese sentido, destacan dos planos de observación dentro de la ilustración: al fondo emerge una gran montaña, el estratovolcán Teide, que con 3.718 metros de altitud sobre el nivel del mar es el pico más elevado de Canarias y de España. Por otro lado, encontramos un espacio hundido que constituye un pequeño barranco que se cruza hacia el interior. Entre la montaña y el barranco se reparten algunos matorrales y arbustos de bajo porte, propios de un ambiente de alta montaña.

Esa conservación aparente, que posibilita la existencia de un entorno con altos valores naturales y paisajísticos, es debido a que el área de la imagen pertenece al Parque Nacional del Teide, uno de los espacios naturales protegidos más importantes del territorio nacional. Declarado el 22 de enero de 1954, es el mayor y el más antiguo de los cuatro parques nacionales existentes en las Islas Canarias además del tercero más antiguo de España. Su reconocimiento se ve ampliado en 2007 al ser declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y también considerado como uno de los doce Tesoros de España, además poseer otros galardones como el Diploma Europeo. Situado en el centro de la isla de Tenerife, en el citado archipiélago canario, este espacio protegido se encuentra en el municipio de La Orotava, si bien comparte territorio con otras administraciones municipales como Los Realejos, Vilaflor, La Guancha o Icod de los Vinos. Alberga un total de 18.990 hectáreas, que recoge la mejor muestra de ecosistemas volcánicos de alta montaña de toda España, con unas estructuras y geoformas de relevancia internacional. Su espectacular paisaje constituye otro de los grandes valores que elevan la valía de este Parque, coronado por el imponente Pico Teide que, tal y como se ve en la foto, organiza todo el espacio. De igual manera, su singular flora llena de endemismos como la Violeta del Teide, constituye otro de los elementos patrimoniales de interés, mientras que su fauna es destacable por la existencia de algunos invertebrados de especial valor científico.

Así pues, muchas de las premisas fundacionales del Parque Nacional se pueden apreciar con nitidez en la imagen, como lo son sobre todo el paisaje, el relieve volcánico, la flora y un clima que también ejerce un papel fundamental.

IFOTO 1. ZOOM DEL CONO DEL TEIDE Y LAS COLADAS NEGRAS DEL TEIDE QUE CUBREN LA PIEDRA PÓMEZ
– En cuanto al relieve y la hidrología, en la imagen se aprecian con nitidez algunos de los atributos geológicos que explican la declaración del Parque Nacional como lo es el estratovolcán Teide-Pico Viejo, que corona la isla como un edificio central dentro del circo de las Cañadas, con una enorme semicaldera de 130 km2, que sin embargo no se aprecia en la fotografía. Si destaca, como hemos dicho, El Teide, que además de ser el pico más elevado de la península es, con más de 7500 metros el tercer edificio volcánico del mundo (tan solo superado por el Manua Loa y Mauna Kea en Hawai), si se mide desde la base de su lecho marino hasta su cima. En el cono del volcán se pueden comprobar diferentes coladas de lava, en su mayoría de tipo AA, que son resultado de diversos episodios eruptivos a lo largo de 150.000 años, siendo las más recientes las coladas negras (bien destacadas en la foto), de unos 1300 años aproximadamente.  A la izquierda de la imagen se pueden apreciar dos unidades del relieve al lado del cono del Teide, se tratan de Montaña Blanca y de la subunidad Montaña Rajada. La primera destaca especialmente por su coloración blancuzca y amarilla, que confieren la piedra pómez (material sálico) expulsada por el cráter, ahora taponado, del domo volcánico, de 2.770 metros de altitud. Por su parte, Montaña Rajada, mucho más achatada, posee una coloración negruzca, con más materiales más densos y constituye una acumulación de lavas.

Los materiales más frecuentes son sobre todo las rocas basálticas, fácilmente identificable en la potente colada que aparece en primer plano de la fotografía, pero también traquitas, fonolitas o traquibasalticos, además del  pómez, el lapilli o la obsidiana que destaca sobre todo en las nombradas coladas negras del Teide. Asimismo, además de la imponente presencia del estratovolcán y sus conos asociados,  el resto del relieve que presenta la imagen muestra acumulaciones de materiales volcánicos, algunos más alterados por la acción de la erosión y otros menos desgastados. Cuando se desgasta y se acumula en llanos favorece la existencia de material de granulometría fina, apto para la creación de un sustrato que da lugar al crecimiento de especies vegetales, como los distintos retamales que se identifican o algunas hierbas pajoneras (Descurainia bourgeauana, en la imagen) que colonizan las laderas y llanos expuestos al viento. Pero además del llano colonizado por arbustos (en donde también habría que mencionar a algunos Codesos) y herbáceas, la fotografía muestra la existencia de un profundo barranco que se abre y viene a reflejar la importancia de la erosión fluviotorrencial que ha tenido lugar en el pasado (y aún hoy) en el espacio del Parque Nacional. El barranco, por donde eventualmente circula el agua durante las lluvias y nevadas que tienen lugar en las estaciones de otoño e invierno o por el deshielo durante la primavera, está compuesto por arena, que permite la existencia de algunas plantas. Asimismo, el margen izquierdo del mismo está flanqueado por una potente colada basáltica de tipo AA (no se observan Pahoe-hoes en la imagen) que posiblemente es anterior a la existencia del barranco y que refleja otra de las múltiples geoformas que atesora el área protegida.  Finalmente,  como es lógico, es necesario destacar que debido a la escasez de precipitaciones y la alta permeabilidad de los materiales, no se da el caso de formación de cursos de agua permanentes, aunque en algunos lugares pueden existir captaciones del acuífero subterráneo.

– En lo relativo al clima, el Parque Nacional se encuentra dentro de un clima de alta montaña,  caracterizado por unos valores pluviométricos moderados, unas temperaturas bajas y la existencia de un fuerte viento durante buena parte del año. La media anual está por debajo de los 10ºC, dando lugar a temperaturas bajas durante el año, salvo en la estación de verano, cuando en un período de poco más de dos meses se superan los 17º C de media mensual, lo que también da lugar a una oscilación térmica anual mayor de 14 grados centígrados. Por otro lado, hay que tener en cuenta que el estar situado en Canarias y por tanto dentro de un clima subtropical seco, los valores en precipitaciones son más reducidos que en la Península, debido sobre todo a la latitud en la que se encuentra el archipiélago y a la influencia del Anticiclón de las Azores, además de los vientos Alisios del Noreste. Igualmente, el clima de alta montaña está íntimamente relacionado con la altitud, en la medida que al ascender en metros disminuye la temperatura, bajando un grado de temperatura por cada 100 metros de altitud, por lo que la media anual de temperaturas en el Pico Teide es de 3,5ºC, mientras que en el Observatorio de Izaña (en la imagen) situado a 2.300 metros es de 9,5ºC, siendo las heladas muy frecuentes. Por su parte, las precipitaciones son en torno a 300-450 mm anuales, llegando a ser estas en forma de nieve (doce días al año) durante la estación invernal (diciembre – marzo), coincidiendo con la llegada de potentes borrascas, aunque eventualmente se pueden registrar nevadas en los meses de otoño y primavera. Sin embargo, esa nieve supone un porcentaje elevado de las precipitaciones anuales en el área y ello da lugar a que parte del año, se encuentre el Pico del volcán nevado o con hielo. Si bien  la fotografía posiblemente esté tomada durante los meses de primavera o incluso el verano, destacando el cielo despejado, la alta insolación, la ausencia de precipitaciones y la presencia de temperaturas más elevadas, siendo así lógica la ausencia de hielo o nieve en el Parque Nacional.

– Con respecto a la vegetación, hay que destacar que son formaciones que pertenecen al piso de alta montaña, exclusivo de las islas de Gran Canaria, La Palma y especialmente Tenerife. Las severas condiciones ambientales del Parque Nacional del Teide, a las que la gran mayoría de las especies vegetales no pueden adaptarse, son las que ocasionan en la alta montaña tinerfeña un proceso de radiación adaptativa que ha conducido al surgimiento de un importante número de especies endémicas. De las 168 especies de plantas vasculares que han sido citadas hasta ahora para el parque nacional, 58 son endémicas de Canarias, y entre estas 33 son exclusivas de Tenerife y 12 lo son del propio parque, lo que destaca su valoración como espacio natural protegido en el mayor rango de categoría.

Como hemos visto, el clima del Parque Nacional da lugar a unas temperaturas muy bajas, con la influencia seca alisio y una elevada insolación. Igualmente, las precipitaciones son inferiores a los 500 mm al año y la frecuencia e intensidad del viento incrementan la evapotranspiración. Ante esas condiciones, las plantas presentan una serie de adaptaciones que  presentan un denso recubrimiento de pelos que protege a las plantas de la elevada radiación solar, a la vez que permite conservar la humedad; hojas pequeñas para disminuir la perdida de agua por transpiración y formas almohadilladas, que al ser compactas y densas, mejoran la resistencia ante los grandes cambios de temperaturas y ante el intenso viento.  La formación vegetal que domina el paisaje de Las Cañadas es el retamar-codesar, cuyas especies más representativas son la retama del Teide (Spartocytisus supranubius) y el codeso de cumbre (Adenocarpus viscosus), que son las que más destacan en la fotografía. En el límite inferior del Parque, que no se identifica en la presente imagen, se mezcla el pinar (Pinus canariensis). Otras especies que enriquecen la formación son, como mencionado anteriormente,   la hierba pajonera (Descurainia bourgeauana) con su amarillo espectacular y el rosalito de cumbre, con su coloración azulada y gran abundancia. Estos arbustos fueron muy explotados en el pasado tanto como alimento y cama para el ganado como para leña (especialmente en el caso de la retama). Actualmente la producción de miel es el único uso que se permite. La margarita del Teide (Argyranthemum teneriffae) de llamativas flores es una de las especies singulares que más se destacan en todo el Parque, pues llega a mayor altitud, superando los 3500 metros de altitud sobre el nivel del mar.  Precisamente esos son los dominios de uno de los mayores tesoros del parque, la violeta del Teide (Viola cheiranthifolia). Esta planta de pequeño porte luce sus hermosas flores bien avanzada la primavera. Es el más característico y emblemático representante de la flora de las cumbres, pues únicamente puede ser observada entre los 2.400 y los 3.600 m. de altitud.

Por otro lado, Además de su singular paisaje, geología y flora, el Parque Nacional del Teide alberga una fauna, especialmente la invertebrada, de gran interés científico por su exclusividad y características biológicas. La fauna vertebrada, a pesar de no ser muy rica, tiene representantes de mamíferos, aves y reptiles que han logrado adaptarse a los rigores climáticos de la alta montaña.

Dentro de la fauna invertebrada, destacan los insectos, representados por más de 1.400 especies en su mayoría endémicas y de gran valor científico. Los grupos mejor representados son arañas, escarabajos o los dípteros. En todos ellos se observan unos niveles de endemismo extraordinarios, los cuales de forma global superan el 40%. La fauna vertebrada del Parque es reducida ya que el inventario total del Parque apenas alcanza las 30 especies. De estas destacan singularmente 3  especies endémicas de reptiles: lagarto, salamanquesa o perenquén y un eslizón o lisa, siendo el lagarto tizón (Gallotia galloti) el animal más emblemático del Parque.  Por su parte, dentro de la fauna es preciso destacar la relevancia de la avifauna, en donde se destacan una veintena de especies, aunque solo la mitad nidifican habitualmente en él.  De entre ellas las más frecuentes son: El pinzón azul del Teide, el bisbita caminero es el ave más común en el Parque; es eminentemente terrestre y rara vez se sube a las plantas, el canario silvestre y el cernícalo. Otras especies no tan frecuentes pero que también conviven en el Parque son: El alcaudón real, el herrerillo el mosquitero, el búho chico, perdiz moruna o la paloma bravía. Esta variedad de especies da lugar a que, tal y como vemos en la fotografía, el Parque Nacional del Teide haya sido declarado también ZEPA (Zona de Especial Protección de Aves) por la Unión Europea, a través de la Red Natura 2000, una categoría de protección común al resto del continente.

– Finalmente, aunque la imagen no lo refleja, dentro del Parque Nacional del Teide también existe un importante uso humano. Ya en el pasado, en la época aborigen, los guanches, que veneraban al Teide como una deidad, acostumbraban a usar este territorio como lugar de tránsito y pastoreo para el ganado, sobre todo en época estival. Igualmente, tras la conquista, los pobladores de la isla, que vivían según un modelo de aprovechamiento vertical y múltiple del terreno, también llevaban a los rebaños a pastar por las diferentes rutas o cañadas de la zona, llegando incluso a tener pequeñas casas en donde resguardarse, hoy protegidos como yacimiento arqueológico. No en vano, el topónimo del parque “Las Cañadas del Teide” hace clara referencia a las nombradas vías pecuarias.

En la actualidad, los usos tradicionales están prohibidos en dicho espacio, al constituir un área protegida que pretende proteger el paisaje, la fauna, la flora y la geología del Parque Nacional. El pastoreo, que se siguió practicando hasta la declaración del área protegida en 1954, es una de dichas actividades tradicionales, pero también lo fue la apicultura (aún presente en el Parque) o la actividad minera (Minas de San José). No obstante, el área del Teide, es también un destino turístico, ostentando el primer puesto en cuanto al número de visitas de todos los Parques Nacionales de España, con más de 3.000.00 0 anuales. Los visitantes al área realizan actividades como rutas por los múltiples senderos que atesora el área protegida (entre ellos Las Siete Cañadas), además de visitar el jardín botánico, el Centro de Visitantes, el Parador u otras instalaciones de uso público del área encaminadas tanto al ocio como a la Educación Ambiental. Asimismo, destaca la existencia de un teleférico que conduce desde la base hasta casi la cima de la montaña, el cual, aunque no se observa en la fotografía, genera un impacto visual que contrasta con un paisaje en donde la impronta del ser humano es casi inexistente, a pesar de la citada afluencia.

En síntPráctica 1. Comentario Parque Nacional del Teideesis, el Parque Nacional del Teide es un espacio natural protegido de alto valor ecológico, florístico y sobre todo geológico, que mantiene un alto nivel de conservación, al tiempo que se erige como un destino turístico de notable relevancia para amantes de la naturaleza, el senderismo y de un paisaje que explica su estatus como Patrimonio de la Humanidad.

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COMENTARIO DE LA IMAGEN DEL PARQUE NACIONAL DEL TEIDE

El guión para el comentario de la imagen debe seguir el siguiente criterio:

  1. Denominación, localización, situación (tipo de paisaje, nombre, localización…)
  2. Descripción  de los elementos del medio físico (formas del relieve, clima, vegetación, suelos y sus principales características, intentando relacionarlos).
  3. Descripción de los elementos humanos (población, usos del suelo, elementos visibles, uso turístico, otros usos…)
  4. Síntesis de lo anterior, relacionando los aspectos físicos y humanos, y concluyendo con la condición de área protegida, planteando una hipótesis futura del área protegida.

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