La Revolución Industrial

La Revolución Industrial oes el proceso de transformación económica, social y tecnológica que se inició en la segunda mitad del siglo XVIII en el Reino de Gran Bretaña, que se extendió unas décadas después a gran parte de Europa occidental y Norteamérica, y que concluyó entre 1820 y 1840. Durante este periodo se vivió el mayor conjunto de transformaciones económicas, tecnológicas y sociales de la historia de la humanidad desde el Neolítico,​ que vio el paso desde una economía rural basada fundamentalmente en la agricultura y el comercio a una economía de carácter urbano, industrializada y mecanizada.

La Revolución Industrial marca un punto de inflexión en la historia, modificando e influenciando todos los aspectos de la vida cotidiana de una u otra manera. La producción tanto agrícola como de la naciente industria se multiplicó a la vez que disminuía el tiempo de producción.

El término de Segunda Revolución Industrial designa el conjunto de transformaciones socioeconómicas interrelacionadas que se produjeron aproximadamente entre 1850 hasta 1870 y el comienzo de la Primera Guerra Mundial, en 1914. Durante este periodo los cambios se aceleraron fuertemente. El proceso de industrialización cambió su naturaleza y el crecimiento económico varió de modelo. Los cambios técnicos siguieron ocupando una posición central, junto a los ocurridos en los mercados, en su tamaño y estructura. Las innovaciones técnicas concentradas esencialmente, en nuevas fuentes de energía como el gas, el petróleo o la electricidad; nuevos materiales y nuevos sistemas de transporte (avión y automóvil) y comunicación (teléfono y radio) indujeron transformaciones en cadena que afectaron al factor trabajo y al sistema educativo y científico; al tamaño y gestión de las empresas, a la forma de organización del trabajo, al consumo, hasta desembocar también en la política.

 

Temas 3y5. La industrialización en España y en Europa [Autoguardado]

Aquí enlace con la presentación.

Temas 3y5. La industrialización en España y en Europa [Autoguardado]

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Los pisos de vegetación en Canarias

Los pisos de vegetación Canaria 

PA. 1 Guía didáctica Jardín IES La Laboral

El archipiélago canario, localizado en la franja subtropical atlántica, forma parte de la región macaronésica, en la que se combinan especies mediterráneas con otras de origen tropical y atlántico. Las peculiares condiciones geográficas del archipiélago, como son su latitud subtropical, su carácter insular, la naturaleza volcánica de sus suelos y el desarrollo de la vegetación, dan lugar a una gran riqueza y diversidad de especies, con un elevado número de endemismos, y especies relictas, propias de climas pasados (paleoclima), que hoy sobreviven en algunos enclaves de las islas.

Las islas orientales de Fuerteventura y Lanzarote, que son las más llanas y áridas, presentan una vegetación más pobre y claramente xeromorfa, mientras que en el resto de las islas la altitud y la orientación de las vertientes condicionan el escalonamiento de la vegetación en altura, dando lugar a 1ª gran riqueza florística del archipiélago.

Desde el nivel del mar hasta el nivel de las cumbres se distinguen los siguientes pisos de vegetación:

Piso basal (hasta los 400 m de altitud). Está condicionado por unas altas temperaturas, propias de la zona tropical, y una acusada aridez. Estas condiciones solo permiten el desarrollo de matorrales xerófilos de clara influencia africana. Las especies dominantes son el cardón y la tabaiba (euphorbias), a las que acompañan otras introducidas por el ser humano, como la chumbera y la pita. En las zonas costeras salinas crecen plantas halófilas (amantes de la sal), como el tamarindo.

• Piso intermedio o de transición al piso montano (hasta los 800 m de altitud). La mayor humedad y las temperaturas más suaves hacen posible el crecimiento de dos especies endémicas, el drago y la palmera canaria (Phoenix canariensis), junto a la sabina. Ha sufrido una espectacular disminución como consecuencia del intenso aprovechamiento que el hombre ha hecho.  La franja que ocupa el bosque termófilo ha sido tradicionalmente zona de establecimiento poblacional.

• Piso montano termo canario (entre los 600-800 m hasta los 1.200-1.400 m). El descenso térmico introducido por la altura y la constante humedad que aportan los vientos alisios, que se condensa en forma de nieblas y forma el llamado mar de nubes, determina la aparición del «monte verde», integrado por el bosque de laurisilva, una formación forestal de gran frondosidad y de carácter perennifolio, con gran variedad de especies, entre las que encontramos un elevado número de endemismos como el laurel, el viñátigo, el til y el naranjo salvaje.

Se caracteriza por ser una formación boscosa y densa, siempre verde y resguardada del sol.

Entre las especies arbóreas que destacan en los bosques de laurisilva se encuentran el viñátigo (Persea indica), pariente del aguacate, con grandes hojas lustrosas que enrojecen antes de caer; el laurel o loro (Laurus azorica), el acebiño y el palo blanco (Picconia excelsa). Más difíciles de encontrar son el tilo (Ocotea foetens), el barbusano (Apollonias barbujana) y el mocán. La masa arbustiva de estos bosques la forman especies como el follao (Viburnum rigidum) o el Peralillo), además de infinidad de especies de musgos y líquenes, plantas trepadoras, helechos, etc.

En su compañía suele haber abundantes helechos y musgos, plantas que se comportan como epífitos (viven sobre otras plantas) y algunas lianas como la gibalbera o alicacán, la zarzaparrilla, o la corrigüela de los montes

El fayal-brezal, formación arbustivo-arbórea, ocupa las zonas de condiciones más adversas del monte verde y coloniza, como consecuencia de la acción antrópica, espacios anteriormente cubiertos por la laurisilva. Tanto la laurisilva como el fayal-brezal presentan un notable desarrollo en las vertientes septentrionales (a barlovento) de las islas centrales y occidentales.

Piso montano mesocanario (entre los 1.200 y los 2.000 m). El pino canario (Pinus canariensis) constituye la formación monoespecífica climática de este piso, en el que nuevamente la aridez es un rasgo decisivo, así como su capacidad de ser pirófito. Se trata de una especie arbórea que puede llegar a alcanzar los 40 metros de altura, presentando una excelente capacidad de adaptación, pues puede crecer en suelos pobres y resistir temperaturas inferiores a los -10 grados, así como superiores de los 40º centígrados. En este sentido, se ha adaptado a las condiciones de sequedad mediante el desarrollo de sistemas radiculares, hojas de  tamaño reducido y cubiertas duras, pelosidad, savia olorosa y resinosa, semillas con cortezas duras, etc.

Junto al pinar, que tiene mayor presencia en la fachada de sotavento, puede existir un pobre sotobosque que dependerá de la fachada en la que se ubique. De esta manera, en el norte, en sus límites inferiores aparecen asociados al monte bajo de brezos y fayas, que luego, al ganar altura, desaparecen para dar paso a los codesos (Adenocarpusfoliolosus) y escobones(Chamaecytisus proliferus), que varían según la isla y las localidades. También forman parte del sotobosque del pinar especies tan frecuentes en los ecosistemas canarios como las jaras (Cistus monspeliensis), tomillos (Micromeria sp.), poleos(Bystropogon origanifolius) y la cresta de gallo (Isoplexis).

Piso de alta montaña supracanario y orocanario (a partir de los 2.000 m). Esta zona se caracteriza por el endurecimiento climático, con una mayor aridez y frecuentes heladas invernales. Después de sobrepasar el límite del pinar, tan sólo las islas de Tenerife y La Palma ofrecen aún una vegetación variada y especializada. A ello hay que añadirle algunos testimonios de matorral de montaña que se encuentran en las cumbres de Gran Canaria, pero que no constituyen un piso de vegetación en sí.

Así pues, como mencionábamos, por encima de los 2.000 metros de altitud, la vegetación ha tenido que adaptarse a unas condiciones climáticas duras, como escasez de precipitaciones que durante el invierno aparecen en forma de nieve, heladas, alta oscilación térmica, fuerte insolación con mayoría de días despejados a lo largo del año, fuertes vientos, etc.

La vegetación va siendo más escasa a medida que ascendemos, con matorrales de alta montaña, como la retama del Teide y el codeso. Volverán a tener lugar adaptaciones fisionómicas de las especies con el propósito de evitar la pérdida de agua, por lo que tanto su porte, como su forma y el color de los tallos y troncos estarán preparados para intentar solventar las condiciones climáticas de gran aridez.  En las altas cumbres se asientan especies rupícolas (que crecen sobre la roca), caracterizadas por el elevado número de endemismos, entre los que destaca la violeta del Teide. A este nivel desaparecen las formaciones boscosas y las comunidades son de matorrales o arbustos de pequeño porte. En Tenerife La especie dominante es la retama del Teide (Spartocytisus supranubius), acompañada del codeso de cumbre (Adenocarpus viscosus) y otras especies Los únicos árboles que sobreviven son el Pino Canario (hasta un cierto umbral) y el  cedro (Juniperus cedrus), del que quedan escasos ejemplares.

Adjunto aquí un pdf con la presentación de la práctica:

Los pisos de vegetación Canaria